Memoria, Verdad y Justicia Dra. Sara Isabel Ponti hija Quimilense desaparecida en la última dictadura Militar

Sara Isabel Ponti nació el 5 de Mayo de 1944 en Quimilí, Provincia de Santiago del Estero. Se crió en el campo junto a sus padres y hermanos. Su formación secundaria fue en el Instituto Incorporado Mariano Moreno y debido a sus calificaciones obtuvo la medalla de oro, por el promedio más alto de su promoción.

A los 18 años viajó a Córdoba con el fin de continuar sus estudios universitarios en medicina. Inició sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Médicas de la “Docta”.

Mientras cursaba su carrera, vio las jornadas revolucionarias del “Cordobazo” y allí comenzó a acercarse a la militancia. Se recibió de médica cirujana en dicha universidad con calificaciones destacadas.

La Piruca o La Gringa, como le decían, concursó luego para realizar la residencia en el Hospital Penna de Buenos Aires, en donde continuó luego ya como Jefa de Residentes.

Luego concursó para ingresar al equipo del cardiocirujano Doctor René Favaloro con quien trabajó a fines de 1977.

Mientras tanto, la dictadura se enseñoreaba por nuestras calles. Sara viaja a Europa a denunciar internacionalmente las violaciones a los derechos humanos. Allí decide sumarse activamente a la resistencia y se encuadra en una de las organizaciones del peronismo revolucionario que luchaba en el país.

En Octubre de 1979 es secuestrada por una patota de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). La mantienen cautiva en ese campo de concentración y permanece desaparecida.

Militante popular detenida desaparecida por el Terrorismo de Estado el 17 de Octubre de 1979 junto a su compañero JORGE PARED. Fue vista en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) donde fue salvajemente torturada. Tenía 35 años y militaba en la organización Montoneros.

No tuvo ningún derecho a defenderse, fue privada de las garantías normadas por la constitución y presumiblemente asesinada.

Pero los que quisieron sembrar el olvido no contaban con que los compañeros como Sara no mueren, sino se siembran y permanecen en la memoria del pueblo.

 

 

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