Financista asesinado conocía secretos del negocio narco y había declarado como arrepentido

Diego Xavier Guastini, el financista acribillado en Quilmes, se encargaba de entrar a la Argentina valijas llenas de los dólares y euros que se pagaban en Europa por valiosos cargamentos de cocaína. Cobraba un porcentaje por sus servicios.

Guastini, según fuentes judiciales, trabajó para una poderosa banda que durante años traficó cocaína a España e Italia y que ganó millones de dólares que fueron invertidos en lujosos autos e inmuebles en la Argentina.

Su aporte como arrepentido ante la Justicia tuvo un fuerte impacto en varios expedientes. Guastini había sido condenado en septiembre a una pena en suspenso en una causa por contrabando de divisas y, además, era amigo y ex socio del financista Hugo Díaz, desaparecido hace cuatro años en la Capital Federal.

Guastini, según fuentes judiciales, trabajó para una poderosa banda que durante años traficó cocaína a España e Italia y que ganó millones de dólares que fueron invertidos en lujosos autos e inmuebles en la Argentina.

Según la investigación del juez penal económico Rafael Caputo, se trataba de una organización que a través de «mulas» ingresaba y sacaba del país sumas millonarias. Pero en 2015, Guastini fue investigado por la fiscal Estela Andrades por la desaparición de su amigo el financista Díaz, causa que luego de tres años y más de 20 cuerpos, fue archivada en 2018.

«Trabajaba para mucha gente. Por sus oficinas pasaban empresarios que tenían dinero no declarado en el exterior, y también políticos», explicaron. Esos dos informantes creen que el homicidio de Guastini no fue un ajuste de cuentas narco. En voz alta, analizaron la hipótesis de que el crimen haya sido encargado por algún otro tipo de cliente de la víctima. Un misterio que deberá develar el fiscal de Quilmes Martín Conde.

El contador asesinado había declarado en ese expediente porque fue una de las últimas personas en verlo el 9 de marzo de 2015, cuando pasó por su oficina de Florida 520 a recibir un cheque por 32.000 pesos que Guastini quería cambiarle.

Por la desaparición de Díaz, su oficina en la calle Florida al 500 del microcentro porteño fue allanada en varias oportunidades porque se trató del último sitio donde se lo vio al prestamista desaparecido.

El crimen de Guastini ocurrió alrededor de las 8.30 del lunes, en la esquina de las calles General Paz y Alberdi, a metros de la Municipalidad de Quilmes, en el sur del conurbano.

Fuentes de la investigación revelaron que Guastini vivía a la vuelta y pasaba todos los días por ese sitio.

Dos efectivos de la Policía Local que estaban a 100 metros escucharon una serie de detonaciones de arma de fuego y llegaron al lugar.

Allí vieron un Audi A4 gris detenido en medio de la calle, cerrado, con el motor en marcha y algunos impactos de bala en el sector de la puerta y la ventanilla del conductor.

A unos metros, sobre el cordón de la vereda, los policías encontraron a Guastini herido de bala, inconsciente y con una pistola marca Glock calibre .40 en la cintura.

Una ambulancia del SAME de inmediato trasladó al hombre al hospital Iriarte de Quilmes, pero allí llegó fallecido.

Por los dichos de testigos, los asesinos fueron dos hombres que esperaron en una moto el paso del auto de la víctima, aunque no se descarta que haya otros vehículos de apoyo involucrados.

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