Lo picó una araña de rincón y murió a los tres días

Un hombre fue picado por una araña de rincón y a los tres días murió. El hombre de 52 años tuvo una falla multiorgánica que le causó la muerte y ocurrió en la localidad bonaerense de Benavídez, partido de Tigre.

La víctima, Gustavo Occelli, comenzó a sentirse mal a principio de mes. Tenía “fiebre alta, decaimiento, nauseas, escalofríos y una lesión necrótica en su mano” derecha, describió Melina, una de sus hijas. Fue llevado al Hospital de Diagnóstico Inmediato (HDI) de Benavídez y dijeron que era productor de “una picadura de insecto, aparentemente de araña”, por lo cual le recetaron un medicamento y también un analgésico para la fiebre.

Sin embargo, los malestares no cesaron y horas después Gustavo concurrió a la guardia del Hospital de Pacheco, donde le dijeron que debía esperar que el antibiótico hiciera efecto.

Su cuadro continuó agravándose y comenzó a vomitar sangre. “El jueves, la salud de mi papá había empeorado. Cansados de la mala atención recibida, mi papá concurre a los consultorios Santa Catalina de Benavidez acompañado de mi hermano”, relató la hija.

El hombre fue derivado de urgencia al Hospital de Garín, “donde lo atienden con rapidez, ya que no podía ni caminar y estaba muy débil”. Le hicieron estudios y el parte indicó que tenía una “hemorragia interna, que (los médicos) creían que provenía del estómago y que tenía comprometidos sus pulmones por neumonía”, repasó Melina.

Gustavo murió al día siguiente en ese centro de salud por un paro cardiorrespiratorio. “Cuando concurrimos al hospital, el doctor que estaba de guardia nos dice que su muerte fue a causa de una picadura de araña venenosa que había causado la necrosis en su mano y la posterior falla multiorgánica que derivó en su muerte”, reveló la hija.

La “araña de rincón”, “araña violín” o Loxosceles es una especie pequeña de coloración marrón. Su tela es muy blanca y algodonosa y es “simple de identificar por la similitud a la figura de un violín que posee en su cefalotorax”.

Se la puede encontrar en hábitos domiciliarios, detrás de muebles, cuadros, zócalos, espejos, lugares secos y oscuros en los que se esconde. Para evitar que se multipliquen, es necesario limpiar periódicamente los hogares y sus alrededores.

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