Homero Manzi, el poeta que le puso amor al tango y aquel indescifrable enigma de “Malena”

Hace 71 años el poeta del género rioplatense moría víctima de un cáncer terminal, dejando canciones sobre el amor e historias inconclusas que trascendieron la barrera del tiempo. Sus orígenes, Pompeya y su historia de (des)amor con Nelly Omar. ¿Es ella la Malena que canta como ninguna?

Se podría estar horas y horas debatiendo por el tango y su evolución musical desde Carlos Gardel a Astor Piazzolla, lo cierto es que su esencia ha sido inmutablemezcla de ilusión, amor, dolor y nostalgia. En ella podemos a nombras a varios letristas que han contribuido a que se posicione como un género musical mundial y uno de ellos fue y es Homero Manzi quien vivió su propio tango.

Homero Nicolás Manzione nació en Añatuya, provincia de Santiago del Estero, el 1 de noviembre de 1907 siendo el quinto de los ocho hijos que tuvo el matrimonio de Luis Manzione y Ángela Prestera. A los 9 años se trasladó a Buenos Aires con su madre donde -criándose en el barrio porteño de Pompeya– comenzó a dejar crecer en su ADN lo bohemia de la Ciudad. Algo tan característico del género que lo haría pasar a la posteridad.

Su afinidad con las letras comenzó de muy joven, vinculándose al teatro con producciones de su autoría y escribiendo canciones, seguramente impulsado por su amistad con Sebastián Piana y Cátulo Castillo. La primera canción de su autoría, al menos de la que se tiene registro, data de 1922 y se llamó ¿Por qué no me besás? y fue grabada en 1926 por Ignacio Corsini.

Antes de dedicarse entero a la música, tuvo un paso por el periodismo y la docencia donde enseñó literatura en el Mariano Moreno y el Domingo Faustino Sarmiento hasta que, debido a estar afiliado a la Unión Cívica Radical, el gobierno de facto de José Félix Uriburu lo encarceló y lo expulsó de su trabajo docente.

Alejado de las aulas, a comienzos de la década del 30 compuso Milonga 900 y Milonga Sentimental, ambas fueron grabadas por Carlos Gardel. Mientras su carrera iba en ascenso, en 1937 conoció a la artista Nelly Omar con quien viviría un romance pasional y clandestino porque cuando se conocieron, ambos estaban casados. Ella con Antonio Molina y él con Casilda Iñíguez Vildósa con quien tuvo a su único hijo, Acho Manzi.

Nelly murió a los 102 años y en la última etapa de su vida se animó a revelar detalles de su relación con Manzi. En una entrevista a Clarín comentó cómo nació el romance: «Un día le dije: ‘Por favor, pare, yo soy una mujer casada. No me moleste’. Para qué se lo habré dicho. Era peor. Me escribía letras. Me prometió que se iba a divorciar si yo me divorciaba. Era una persecución. Aparecía por todos lados. ‘Por favor, dejame respirar’, le decía yo. Era realmente un enamorado pero respetuoso. Pero la mujer se tomó un frasco de bromuro cuando se estaban separando y él tuvo que volver a la casa. Cuando volvió, ahí le cerré el paso. Era un amor imposible. Sus amigos me decían ‘llamalo si no este hombre se va a morir’… Un drama. Lo admiré como poeta. No era vulgar. A mí no me gustaron nunca los hombres vulgares. Era fino. Yo estaba abocada a mi fracaso de matrimonio, a mi trabajo, era imposible mantener una relación así no formal. Cuando estás enamorado perdés los estribos y te vas de cabeza

En el medio de ese tórrido romance, en 1941, nació el tango más famoso de Manzi: Malena. La historia de a quién fue dedicado es una polémica que, hasta ahora, sigue sin resolverse. Unos afirman que la canción es en honor a Malena Toledo, una cantante de cabaret argentina (o chilena), que llevaba años radicada en San Pablo y que enamoró a Homero. Su verdadero nombre era Elena Torterolo o Tortolero, pero cuentan que el poeta le dijo “Te llamás Malena, te voy a hacer un tango”. “A que no”, dijo Malena y Manzi le retucó: “A que sí”.

Con los años Nelly Omar habló del tango y aseguró que «Malena soy yo». Su afirmación se basaba en una confesión de Manzi, él mismo le reveló que en un viaje a México encontró a una mujer muy parecida a ella y que al verla comenzó a escribir la letra.  “A mí no me importa que no me crean pero lo que cuento es así. Él me dijo ‘Malena sos vos’”, dijo en su momento.

Su hijo, Acho Manzi, contó públicamente sobre su parecer y reveló que para él no había una Malena, si no más bien era una representación. Pero al ser consultado por alguna cantante que su padre pudo elegir, eligió a Mercedes Simone. La realidad es que el mito probablemente continúe hasta la eternidad como tantos misterios que rodean al mundo del tango.

 

Manzi murió muy joven, a los 43 años un cáncer de recto no tuvo piedad y se lo llevó un 3 de mayo de 1951. Estaba distanciado de Nelly Omar porque él no pudo dejar a su mujer, pero pudieron despedirse como ella misma reveló: «Después se enfermó gravemente y no pude dejar de tener cierta consideración, de llamarlo. La familia había dado una orden de que no me dejaran verlo. Un día el doctor me llama a las cuatro de la mañana diciendo: ‘Nelly, mandé a la familia a su casa, venga para despedirlo’.«

 

Si Nelly fue o no la musa para Malena es una discusión sin final, lo cierto es que sabemos que le dedicó el tema Ninguna de 1942:  “No habrá ninguna igual, ninguna con tu piel ni con tu voz” y Fuimos, de 1945, es posiblemente la mejor descripción de lo que fue su romance trunco, hermoso y doloroso:

¡Vete…!

¿No comprendes que te estás matando?

¿No comprendes que te estoy llamando?

¡Vete…!

No me beses que te estoy llorando

¡Y quisiera no llorarte más!

¿No ves?,

es mejor que mi dolor

quede tirado con tu amor

librado de mi amor final

 

 

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