Argentina, el país con más sobrepeso en menores de 5 años de la región: «Enseñar alimentación saludable evita miles de muertes»

Argentina lidera uno de los rankings menos deseados. Es el país de la región con más sobrepeso en menores de 5 años: un 13,6% de los niños menores de 5 años tiene exceso de peso y la cifra se extiende al 41,1% en la población de 5 a 17 años.

Según un estudio de Unicef, «la obesidad creció de manera tan alarmante en América Latina, que hoy es considerada una epidemia. La prevención en la infancia es crucial porque es la etapa en la que se construyen los hábitos que continúan en la edad adulta y cuando los chicos y las chicas son más vulnerables a la influencia de los mensajes del entorno».

«Los factores que intervienen en esta problemática son la educación y los hábitos alimentarios. Hace ya muchos años el sobrepeso y la obesidad son un problema muy grave en niños, ya que son conductas aprendidas muy difíciles de modificar. Por eso, enseñar a bebés y a niños una alimentación saludable es una inversión clave para el futuro», aseguró en diálogo con Diario26 el pediatra Diego Montes de Oca (MN 848681).

En ese sentido, remarcó la importancia de la prevención ya que evita la enfermedad: «La medicina no es más el arte de curar, sino el arte de prevenir. Al ser la obesidad un problema tan grande, la única forma de pararlo y revertirlo es concientizando y educando. No cabe duda que la educación debe comenzar desde su primera alimentación que es la lactancia materna y su alimentación complementaria a partir del sexto mes de vida. Este es el momento para crear hábitos saludables», indicó al tiempo que añadió que «así como las vacunas evitan miles de fallecimientos, enseñar alimentación saludable evita miles de muertes».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado la obesidad como «uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI». En un contexto social difícil a causa de la pandemia, las pantallas y el sedentarismo se convierten en los peores aliados de la mano de una alimentación de baja calidad y con un sin fin de productos procesados.

Una investigación sobre la exposición de las niñas, niños y adolescentes al marketing digital de alimentos y bebidas en Argentina llevada a cabo por Unicef, indicó que 1 de cada 2 chicos y chicas compran alimentos poco saludables atraídos por la publicidad. «La mitad de los alimentos que se publicitan es alto en azúcares, y cuatro de cada diez son altos en grasas saturadas y/o grasas totales», agrega el análisis.

«La pandemia ha generado muchos trastornos psicológicos en los chicos. Los niños son los que no han tenido voz, se los ha ignorado, y han padecido mucho. Tics, regresiones, angustia, depresión son solo algunos de los problemas. En este contexto la alimentación también se vio afectada, profundizando más el sobrepeso y la obesidad», remarcó Montes de Oca.

El rol de los padres es elemental: «Como primer concepto las pantallas están prohibidas hasta los dos años. Indudablemente el sedentarismo e instalarse a ver tv o videojuegos estimula el consumo de alimentos y esto es parte del problema. Hay que estimular el ejercicio y actividades deportivas desde niños, siempre en forma de juego».

Sobre la ley de etiquetado y la necesidad de una regulación que promueva los alimentos saludables explicó: «Todo lo que ayude a informar y educar es favorable. Saber qué estamos ingiriendo nos hace tomar conciencia de alimentos más o menos saludables. Sería una advertencia a los productos no saludables, pero esto debe ir acompañado de un conjunto de medidas que promuevan una alimentación saludable, el consumo de frutas, verduras, agua en vez de gaseosas».

 

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«La esperanza de vida a lo largo de las últimas décadas ha aumentado, sobre todo por el avance de la medicina y la salud preventiva. La obesidad y sus consecuencias (diabetes, hipertensión, etc.) empeoran la salud y contribuyen a que esa expectativa de vida disminuya», agregó.

La malnutrición, por exceso o carencia, además de ser un grave problema de salud pública con impacto económico, lo es a nivel social y educacional. Es por ello que resultan fundamentales las políticas dirigidas a informar sobre los productos que ingerimos así como también políticas que faciliten el acceso y consumo de alimentos saludables, especialmente para los grupos sociales en mayor situación de vulnerabilidad.

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