home Sociales Pinamar y Villa Gesell: Canaletas y chupones en el mar por qué se forman y cuáles son los riesgos al meterse al agua

Pinamar y Villa Gesell: Canaletas y chupones en el mar por qué se forman y cuáles son los riesgos al meterse al agua

Frío. A veces verde, otras veces marrón. Si sopla el viento del sudeste, bravo; si lo hace del norte, manso pero traicionero. Las características del mar bonaerense varían por múltiples factores pero una de sus marcas distintivas, especialmente en la zona de Pinamar y Villa Gesell, es la célebre canaleta que separa la orilla del banco de arena: una especie de pileta movediza que, si no se tienen en cuenta ciertos recaudos, puede convertirse en una trampa peligrosa, por efecto de los (también célebres) chupones.

La canaleta se forma por los movimientos de las olas en pleamar (marea alta) y en bajamar, es decir, por los misterios del cosmos, ya que el comportamiento del mar está determinado por las fuerzas de atracción gravitatoria que ejercen el Sol y la Luna sobre la Tierra.

La canaleta se ubica en lo que se conoce como «el pelo del agua» (el borde que toca la arena) hasta el banco de arena. Es una hondanada que se forma producto del efecto de las olas que rompen en el banco de arena y llegan a la orilla y el agua que retorna hacia las profundidades del océano (movimiento conocido como reflujo).

Esa circunstancia también propicia los chupones: el agua busca su retorno hacia el mar y se ve frenada parcialmente por la presencia del banco de arena, por algún lado se filtra, como una especie de cauce de río por el que busca su camino. Los chupones, en efecto, son los que pueden convertir un divertido baño en un problema grave.

«Los chupones se activan o desactivan en los cambios de marea», explica Nicolás Elie, guardavidas de Pinamar, 34 años, a cargo de la seguridad de una playa pública. Estos se dan cada seis horas, cuando pasan de la baja marea a la alta. Y no son fáciles de detectar. El agua se muestra más arremolinada o intranquila y con una «vibración» distinta del resto de la marea.

Bañarse en la canaleta puede ser un placer porque la sensación, si es un día de viento tranquilo, es que se está en una piscina de agua salada. El guardavidas Diego Silva, de la zona norte de Pinamar, advierte que no hay que confiarse de esos momentos porque un cambio de marea puede complicar las cosas.

«Especialmente a los chicos. Siempre tienen que preguntar cómo está la marea y nosotros les decimos dónde sí y dónde no, o si hay chupón», explica.

La canaleta puede tener hasta tres metros de profundidad en momentos de crecida. De hecho, lo que vemos como playa «inclinada» normalmente a la tarde, que es marea baja, cuando hay pleamar se convierte en parte de la canaleta y se cubre de mar. La profundidad y el ancho de la canaleta dependerá de las olas, las mareas y el viento.

El banco de arena es una formación que se produce por el depósito de arena que se acumula en una larga cresta paralela a la playa; generada por el choque entre flujo y reflujo de las olas. Y la deriva es el movimiento del agua. Para entenderlo habría que pensarlo así: si tirás un barco de papel, la deriva es hacia donde se lo lleva la corriente.

Los días de viento que sopla desde la tierra (es brisa calurosa como la del último domingo) pueden propiciar situaciones de riesgo para los chicos que entran con tablas o a los que se les va la pelota porque la deriva suele ser hacia el horizonte. Primero hacia el bando de arena y luego hacia las profundidades.

«Cuando hay mucha deriva es peligroso estar en el banco porque te chupa», remarca Marco Brundisch (30 años, 12 veranos de experiencia con la sunga roja) . Los guardavidas recomiendan que cuando un bañista es víctima de un chupón lo mejor es nadar paralelo al mar, respirar y saber que la sal del agua ayuda a mantenerlo a flote.

El chupón es una especie de «filtración» del banco de arena cuando se rompe. La corriente se mete por esa grieta y absorbe mar adentro. Si uno es víctima de un chupón, detalla Elie, lo mejor es tranquilizarse, asumirlo y manejar la energía. «Esto es no desesperarse por volver contra la corriente porque es imposible. Hay que mantener la calma y nadar en diagonal o paralelo a la playa y a favor de la corriente», agrega el guardavidas.

«Y es bueno saber que si cruzás al bando de arena es porque la marea está en bajante y puede pasar que al cabo de media hora o una hora la marea pase a creciente. Entonces la canaleta estará más profunda», agrega «Memo» Nardi, otro guardavida pinamarense.

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