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Mueren 8 personas por hora por enfermedades del corazón

Cada año, 17,5 millones de personas fallecen en todo el mundo por enfermedades cardiovasculares, incluidas las enfermedades cardíacas y los infartos cerebrovasculares. La alarmante estadística representa la principal causa de muerte en la Argentina y el mundo, y se estima que para 2030 aumente a 23 millones.

Y hay más: según las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación -ahora Secretaría- en 2016 correspondientes a las causas de defunciones en la Argentina, durante ese año fallecieron 72.986 personas (incluyendo todas las edades) por enfermedades de corazón. Ese valor representa más de uno de cada cinco decesos (22,1%) de los registrados por causas bien definidas según los registros de dicha cartera sanitaria.

“Debemos tener en cuenta que estamos hablando de ocho fallecimientos por hora, lo que indica a las claras que no cuidamos lo suficiente nuestro corazón. Se evidencia que nos cuesta cambiar nuestro estilo de vida, visitar en forma periódica al médico para hacer los controles que correspondan, e inclusive la gente demora en solicitar ayuda cuando aparecen síntomas que podrían estar indicando la presencia de una afección coronaria”. Así lo analizó el cardioangiólogo intervencionista y vicepresidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) Diego Grinfeld.

En ese sentido, el presidente del CACI, Aníbal Damonte, apuntó que “la gran mayoría de la gente sabe que el tabaquismo, la hipertensión arterial, la obesidad, el sedentarismo, los trastornos en los lípidos, la diabetes y el estrés son los principales factores de riesgo modificables que deberíamos tener bajo control, pero en el día a día en general se hace muy poco para combatirlos”.

“La enfermedad coronaria no distingue clase social ni sexo, y cada vez la estamos viendo en gente más joven -ahondó-. El estilo de vida moderno, la desatención de los factores de riesgo y la inacción frente a la aparición de los primeros síntomas del infarto son el caldo de cultivo perfecto que atenta contra el corazón”.

En este contexto, la campaña de la Federación Mundial del Corazón de este año para el Día Mundial del Corazón, que se celebra hoy, se centra en que las personas cuiden el propio corazón y el de sus seres queridos.

Bajo el lema #MiCorazónTuCorazón, busca incentivar en las personas la pregunta “¿Qué puedo hacer ahora para cuidar mi corazón… y tu corazón?”. Asimismo, el principal llamado a la acción es hacer una promesa: como individuos, de ser más activos, de dejar de fumar, de comer de forma más saludable y hacer ejercicio físico; como profesionales de la salud, de aportar un granito de arena en salvar más vidas, y como políticos, de implementar planes de acción contra las enfermedades no transmisibles.

Desde la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) convocaron a unirse a este desafío a través de las redes sociales con el hashtag de la campaña, en tanto las autoridades de la institución ya lo hicieron a partir de un material audiovisual que busca sensibilizar y convocar a la comunidad a hacer verdaderos cambios en el estilo de vida por un corazón sano.

Ocho pasos para un corazón saludable

1- Hacer ejercicio. Hacer ejercicio aeróbico (caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos es esencial para fortalecer el corazón. Realizar actividad física por períodos cortos que juntos sumen 30 minutos por día es tan beneficiosos para la salud como la práctica continua.

2- Llevar una dieta balanceada. Seguir una alimentación equilibrada puede ayudar a disminuir tres de los principales factores de las enfermedades del corazón: colesterol elevado, hipertensión arterial y exceso de peso. Los hábitos saludables incluyen limitar el consumo diario de sal e incorporar frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja asimismo reducir el consumo de grasa (especialmente grasa saturada) y colesterol (carnes rojas, grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa).

Por otra parte, el exceso de colesterol en sangre que se acumula en las paredes de las arterias es un factor determinante en la aparición de la enfermedad cardiovascular. La prevención es algo tan sencillo como comer de forma saludable, controlar el peso y hacer ejercicio físico. En los casos en los que así se requiera, se dispone actualmente de una amplia variedad de fármacos que regulan los niveles de colesterol.

3- Consumir alcohol de manera responsable. Excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede, a su vez, incrementar el riesgo cardiovascular. Es por eso que se recomienda siempre beber de forma moderada.

4- No fumar. Es lo mejor que puede hacerse para mejorar la salud del corazón. A los dos años de dejar de fumar se reduce sustancialmente el riesgo de padecer una enfermedad coronaria. A los 15 años de dejar de fumar, el riesgo de enfermedades cardiovasculares vuelve a ser como el de una persona no fumadora. Asimismo, la exposición al humo de segunda mano también es una causa de enfermedad cardiovascular en los no fumadores.

5- Evitar el estrés. En los momentos de estrés, el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y a un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés, empeorando las enfermedades del corazón.

6- Descansar bien. Las personas que no logran conciliar bien el sueño tienen un alto riesgo de sufrir taquicardias. Además, el dormir mal es un círculo vicioso, ya que genera una sensación de ansiedad que puede conducir a hábitos alimenticios poco saludables.

7- Vigilar la tensión arterial. La hipertensión arterial es la elevación, mantenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (que se conoce como la máxima) y/o de la diastólica (conocida como la mínima). Habitualmente no da ningún síntoma pero es importante detectarla y tratarla porque se relaciona con enfermedades cardíacas potencialmente graves como insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.

8- Realizarse un chequeo médico preventivo anual. A partir de los 40 años es recomendable la realización de revisiones médicas de forma exhaustiva y periódica, especialmente en personas con factores de riesgo como son antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.

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