La crisis de los concesionarios: del sueño del millón de autos al peor año desde el 2002

Luego de un primer semestre que daba indicios de que los patentamientos durante el año serían iguales o superiores a los máximos del sector, las perspectivas para las concesionarias de autos empiezan a dar un giro rotundo. Así, el sector pasó del sueño del millón de autos a anticipar el peor año desde la crisis del 2002.

Los primeros indicios se vieron en la caída interanual del 17% en los patentamientos de julio informada por la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina (Acara). Pero eso no es solo lo que les inquieta a las máximas autoridades de la entidad. También destacan un problema de base más profundo, generado por la turbulencia cambiaria.

«Realmente enfrentamos una situación muy complicada, estamos trabajando con un altísimo stock, el más alto de toda la historia«, dijo Dante Álvarez, el titular de Acara a medios, entre los que estaba Infobae.

El problema, explica Álvarez, es que «hay más autos de los que se van a poder vender de acá a fin de año». La causa: el recorte en el poder de compra de los ingresos que provoca la aceleración de la inflación, producto de la transferencia a precios de la devaluación, y caídas en los planes de financiación.

Para enfrentar ese nuevo contexto las concesionarias debieron apoyarse en «un festival de bonificaciones y descuentos», indicó el ejecutivo durante el discurso de apertura de la Convención Nacional de la entidad.

Resultado de la combinación de los planes de bonificaciones y las tasas que las concesionarias pagan a las terminales por el stock acumulado sin vender, el sector se encuentra «en una paradoja, donde hay nivel bueno de ventas pero no tenemos rentabilidad».

Así, el sobrestock que mantienen los salones, los descuentos y bonificaciones, y el alto nivel de presión fiscal no dejan margen de ganancias y conducen, dijo Álvarez, a ser «el peor año desde la crisis del 2002».

Los últimos datos de la entidad reflejan la desaceleración en ventas, aunque el acumulado hasta julio de 567.767 unidades siguió siendo 6,3% mayor al de igual período del año pasado.

El impacto de la caída en el salario real también se notó rápidamente en el rubro de las motos. Normalmente hay una transferencia de demanda desde la gama baja de autos a motos cuando hay escenarios de menores ventas, observan los expertos del sector. Sin embargo, Gustavo Bassi, presidente de la división de motos de Acara, destacó que ese no es el caso actual: «Las ventas de motos también vienen cayendo sustancialmente»

 

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