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Real Madrid, extendió su reinado europeo

En Cardiff, los españoles ganaron se segunda Copa consecutiva con Zidane como DT y la 12a de la historia; Cristiano Ronaldo hizo dos tantos; deslucidas actuaciones de Dybala e Higuaín

Real Madrid expuso a todos. Sin piedad, puso patas para arriba cualquier idea craneada en los días previos. Y construyó, con la paciencia y el respaldo que da la historia, una goleada inesperada. Juventus llegó a Cardiff con sólo tres goles recibidos en toda la temporada europea, y se fue de la capital galesa con más tantos encajados en 90 minutos que en los 1080 anteriores. Con Cristiano Ronaldo como bandera, los españoles arrasaron con un 4-1 que llevó a la Vecchia Signora a la mínima expresión. Casi como si se tratara de un partido de primera rueda entre un poderoso y un equipo menor. Real Madrid podría haber tenido enfrente a Dinamo Zagreb -se fue de esta edición de la Champions League con un récord de seis caídas, sin goles a favor y con 15 tantos recibidos-, que el escenario no iba a ser muy distinto al que se dio ayer. Tamaña diferencia lo coronó como bicampeón europeo y confirmó que el duelo mental también fue una batalla en la que salió bien parado: el más ganador, con 12° títulos continentales, pulverizó al que llegó a la quinta derrota consecutiva en sus últimas cinco finales.

A Juventus no le alcanzaron ni sus buenos números previos, ni la confianza con la que arribó a Cardiff. “Vinimos a ganar la copa”, había señalado Massimiliano Allegri, el entrenador del conjunto turinés. “Algún día se tiene que dar vuelta la historia”, coincidieron Gianluigi Buffon y Dani Alves. Pero la historia siguió el curso preestablecido. La Juve sólo pudo entregar un cuarto de hora de su mejor repertorio y su motor empezó a mostrar falencias. Empezó como un equipo compacto, con salida rápida y mayor control de la pelota. Gonzalo Higuaín probó desde afuera del área, Miralem Pjanic hizo lo suyo y Dani Alves se mostraba seguro al romper líneas. Fue un espejismo que se terminó con el primer gol de Cristiano Ronaldo. Un remate certero. En el mejor remate de temporada que puede tener un futbolista. Al primer resbalón -en este caso le pasó a Paulo Dybala-, el Real no perdonó. Y ni el empate parcial de Mario Mandzukic, con una pirueta digna de los mejores goles del año, fue suficiente para levantar cabeza. Después, Cristiano, Casemiro y Marco Asensio remataron la faena.

Con un Higuaín desconectado y un Dybala impreciso, el ataque de Juventus no logró lastimar. Fuera de sintonía, el conjunto turinés ni siquiera mostró signos de rebeldía cuando ya era cosa juzgada. Bajaron la cabeza rápidamente y no pudieron levantar las piernas en un segundo tiempo donde los dirigidos por Zinedine Zidane practicaron un monólogo futbolístico. Tras el descanso, salieron ganando desde el vestuario y se hicieron fuertes en todos los sectores del campo de juego. El juego, la fuerza y la determinación estuvieron de un solo lado. “Hay que felicitar a todos los jugadores. Son todos muy buenos. Si me llegan a decir que iba a ganar todo esto como entrenador nunca me lo habría creído”, dijo Zidane después de un nuevo título. No son muchos los que logran repetir las hazañas como futbolista fuera del campo de juego. “Tiene el aura de los ganadores”, decían en la previa. Y no se equivocaban. “Conseguimos esto con trabajo e ilusión. Pero mañana vamos a volver a tener que demostrarlo. Y en eso estamos. Ganar es parte de la historia de este club”, sentenció el francés.

El entrenador que llegó para apagar el incendio terminó siendo mucho más que un simple bombero. Se erigió como un arquitecto de un equipo al que le sobra jerarquía, buen juego y carácter. Puede no atrapar desde lo estético, pero sus huellas no dejan crecer el pasto. Es un gigante con tantas cabezas que termina siendo incontrolable para sus rivales. Si no está Cristiano, aparece Benzema. Si no llega Carvajal, cierra Sergio Ramos. Si necesita de una rueda de auxilio, ahí estará Casemiro. Y si busca en el banco de suplentes, como sucedió ayer, está sentado Gareth Bale, el hombre de los 100 millones de euros. Mientras, en la tribuna y con sus dos pies afuera de la institución, celebraba un relegado James Rodríguez. La calidad se le cae de los bolsillos. “Por mí, Zidane se puede quedar en el Madrid toda la vida”, dijo Florentino Pérez, el presidente que está cada vez más cerca del sueño de ser el Santiago Bernabéu del siglo XXI. Tiene a Cristiano Ronaldo en la cancha, a Zidane en el banco y se transformó en un coleccionista de Champions League. Un poderío que hizo trizas hasta a Juventus, otro gigante. Un dominio que expone a cualquier rival.

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